Fall of Giants

From the dirt and danger of a coal mine to the glittering chandeliers of a palace, from the corridors of power to the bedrooms of the mighty, Fall of Giants takes us into the inextricably entangled fates of five families—and into a ...

Author: Ken Follett

Publisher: Penguin

ISBN: 1101543558

Category: Fiction

Page: 960

View: 684

Ken Follett’s magnificent new historical epic begins as five interrelated families move through the momentous dramas of the First World War, the Russian Revolution, and the struggle for women’s suffrage. A thirteen-year-old Welsh boy enters a man’s world in the mining pits. . . . An American law student rejected in love finds a surprising new career in Woodrow Wilson’s White House. . . . A housekeeper for the aristocratic Fitzherberts takes a fateful step above her station, while Lady Maud Fitzherbert herself crosses deep into forbidden territory when she falls in love with a German spy. . . . And two orphaned Russian brothers embark on radically different paths when their plan to emigrate to America falls afoul of war, conscription, and revolution. From the dirt and danger of a coal mine to the glittering chandeliers of a palace, from the corridors of power to the bedrooms of the mighty, Fall of Giants takes us into the inextricably entangled fates of five families—and into a century that we thought we knew, but that now will never seem the same again. . . . Look out for Ken's newest book, A Column of Fire, available now.

Fall of Giants

Author: Cather Dunus

Publisher: ares books

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"Esta es la historia de mis abuelos y de los vuestros, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros." Ken Follett La historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad al de los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de minas de carbón. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía en la embajada alemana de Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América. Tras el éxito de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin , Ken Follett presenta esta gran novela épica que narra la historia de cinco familias durante los años turbulentos de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la lucha de hombres y mujeres por sus derechos. About the Author Ken Follett nació en Cardiff (Gales) y cuando tenía diez años su familia se mudó a Londres. Se licenció en filosofía en la Universidad de Londres y posteriormente se dedicó al periodismo. Durante sus años de reportero empezó a escribir obras de ficción. Sin embargo hasta 1978 no se convirtió en escritor de éxito, con la publicación de El ojo de la aguja. A partir de entonces, cada novela de Ken Follett se convierte en un éxito internacional. Actualmente vive en una vieja rectoría de Hertfordshire con su esposa Barbara. Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved. Primera Parte El cielo amenazador 2 Enero de 1914 I El conde Fitzherbert, de veintiocho años de edad, conocido por su familia y amigos como Fitz, era el noveno hombre más rico de toda Gran Bretaña. No había hecho nada en absoluto para ganar sus cuantiosos ingresos, sino que sencillamente, se había limitado a heredar miles de hectáreas de tierra en Gales y en Yorkshire. Las granjas no producían muchos beneficios, pero debajo de ellas había grandes cantidades de carbón, y el abuelo de Fitz se había hecho inmensamente rico otorgando las concesiones para le explotación del mineral. Estaba claro que era la voluntad de Dios que los Fitzherbert gobernasen a sus semejantes y que viviesen de manera acorde a su condición, pero Fitz pensaba que no había hecho nada que justificase la fe que Dios había depositado en él. Su padre, el anterior conde, había sido un caso distinto. Oficial de la Armada, había sido nombrado almirante tras el bombardeo de Alejandría en 1882, se había convertido en embajador británico en San Petersburgo y, finalmente, había sido ministro en el gabinete de lord Salisbury. Los conservadores perdieron las elecciones generales de 1906 y el padre de Fitz murió escasas semanas más tarde, una muerte precipitada —de eso Fitz estaba seguro— por el hecho de ver a liberales irresponsables como David Lloyd George y Winston Churchill hacerse cargo del gobierno de Su Majestad. Fitz ocupó su escaño en la Cámara de los Lores, la cámara legislativa superior del Parlamento británico, como par conservador. Hablaba un francés muy correcto y se defendía en ruso, y su sueño era llegar a convertirse algún día en jefe del Foreign Office. Por desgracia, los liberales no dejaban de ganar las elecciones continuamente, de modo que aún no había tenido ocasión de ser ministro del gobierno. Su carrera militar había sido igual de mediocre. Había asistido a la academia de entrenamiento de oficiales del ejercito de Sandhurst, y pasó tres años con el regimiento de los Fusileros Galeses para convertirse en capitán. Tras su matrimonio abandonó la carrera militar, pero pasó a ser coronel honorífico de los Territorials de Gales del Sur. Lamentablemente, los coroneles honoríficos nunca ganaban medallas. Sin embargo, había algo de lo que sí se sentía orgulloso, pensaba mientras la locomotora de vapor avanzaba por los valles del sur del País de Gales: dos semanas más tarde, el rey en persona iba a pasar unos días en la casa de campo de Fitz. El rey Jorge V y el padre de Fitz habían sido compañeros en la Armada en su juventud. Recientemente, el rey había expresado su deseo de conocer qué era lo que pensaban sus súbditos más jóovenes, y Fitz había organizado una discreta velada en casa para que Su Majestad conociera a algunos de los más brillantes de su generación. En aquellos momentos, Fitz y su esposa, Bea, iban de camino a la mansión para terminar de disponerlo todo para la visita del monarca. Fitz sentía un gran apego por las tradiciones. No había nada en la historia de la humanidad capaz de rivalizar con la estabilidad que proporcionaba el orden establecido, basado en los cuatro estamentos de la sociedad: monarquía, aristocracia, comerciantes y campesinado. Sin embargo, al mirar por la ventanilla del tren, como en esos precisos momentos, veía que la sombra de una seria amenaza pendía sobre las costumbres tradicionales de la sociedad británica, una amenaza mayor que cualquiera de las que se hubiesen cernido sobre ella en los cuatrocientos años anteriores. Cubriendo por completo las laderas de los montes, otrora tan verdes, extendiéndose como una plaga de manchas grisáceas en las hojas de los rododendros, surgían las casas de los mineros del carbón. En aquellas mugrientas casuchas se hablaba de republicanismo, de ateísmo y de revolución. Solo había pasado un siglo más o menos desde que habían llevado a la nobleza francesa en carretas hasta la guillotina, y lo mismo ocurriría allí si algunos de aquellos mineros musculosos con la cara tiznada lograban salirse con la suya. Fitz estaría encantado de renunciar a las ganancias que obtenía del carbón, se dijo, con tal de que Gran Bretaña volviese a la sencillez de otros tiempos. La familia real era un poderoso bastión contra la insurrección. Sin embargo, además de hacerle sentirse orgulloso, la visita del monarca también le provocaba cierta inquietud, pues había muchas cosas que podían salir mal. Con la realeza, cualquier descuido podía ser una señal de negligencia y, por tanto, una falta de respeto. Hasta el último detalle del fin de semana sería comentado posteriormente, por los sirvientes de los visitantes a otros sirvientes y, de estos, a los señores de dichos sirvientes, por lo que todas las damas de la alta sociedad londinense acabarían sabiendo si, durante su estancia en Ty Gwyn, al rey la habían dado una almohada demasiado dura, una patata podrida o la botella de champán equivocada. El Rolls-Royce Silver Ghost de Fitz estaba esperándolos en la estación de ferrocarril de Aberowen. Se sentó junto a Bea y el chófer los condujo a lo largo de un kilómetro y medio hasta Ty Gwyn, su casa de campo. Estaba cayendo una llovizna fina pero pertinaz, como era habitual en Gales. «Ty Gwyn» significaba «Casa Blanca» en galés, pero el nombre había acabado resultando un tanto irónico porque, como todo lo demás en aquel rincón del mundo, el edificio estaba cubierto por una capa de polvo de carbón, y los bloques de piedra que en otros tiempos habían sido de un blanco inmaculado ofrecían en esos momentos un color gris oscuro que emborronaba las faldas de las señoras que, en un descuido, rozaban las paredes. Pese a todo, era un edificio manífico que llenaba a Fitz de orgullo a medida que el vehículo avanzaba por el camino de entrada a la casa. La mansión privada más grande de todo el País de Gales, Ty Gwyn contaba con doscientas habitaciones. Una vez, de pequeño, él y su hermana, Maud, contaron las ventanas hasta sumar un total de 523. Había sido construida por su abuelo, y en el diseño de las tres plantas se apreciaba una agradable armonía. Los ventanales de la planta noble eran altos y dejaban entrar una gran cantidad de luz en los majestuosos salones. En la planta superior había multitud de habitaciones de invitados, mientras que en la buhardilla se hallaban los innumerables dormitorios del esrvicio que, aun siendo minúsculos, eran evidentes por las largas hileras de lucernarios que poblaban los tejados en pendiente.

Fall of Giants

Author: Hamzer akyuz

Publisher: amerakca LTD

ISBN:

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"Esta es la historia de mis abuelos y de los vuestros, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros." Ken Follett La historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad al de los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de minas de carbón. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía en la embajada alemana de Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América. Tras el éxito de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin , Ken Follett presenta esta gran novela épica que narra la historia de cinco familias durante los años turbulentos de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la lucha de hombres y mujeres por sus derechos. About the Author Ken Follett nació en Cardiff (Gales) y cuando tenía diez años su familia se mudó a Londres. Se licenció en filosofía en la Universidad de Londres y posteriormente se dedicó al periodismo. Durante sus años de reportero empezó a escribir obras de ficción. Sin embargo hasta 1978 no se convirtió en escritor de éxito, con la publicación de El ojo de la aguja. A partir de entonces, cada novela de Ken Follett se convierte en un éxito internacional. Actualmente vive en una vieja rectoría de Hertfordshire con su esposa Barbara. Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved. Primera Parte El cielo amenazador 2 Enero de 1914 I El conde Fitzherbert, de veintiocho años de edad, conocido por su familia y amigos como Fitz, era el noveno hombre más rico de toda Gran Bretaña. No había hecho nada en absoluto para ganar sus cuantiosos ingresos, sino que sencillamente, se había limitado a heredar miles de hectáreas de tierra en Gales y en Yorkshire. Las granjas no producían muchos beneficios, pero debajo de ellas había grandes cantidades de carbón, y el abuelo de Fitz se había hecho inmensamente rico otorgando las concesiones para le explotación del mineral. Estaba claro que era la voluntad de Dios que los Fitzherbert gobernasen a sus semejantes y que viviesen de manera acorde a su condición, pero Fitz pensaba que no había hecho nada que justificase la fe que Dios había depositado en él. Su padre, el anterior conde, había sido un caso distinto. Oficial de la Armada, había sido nombrado almirante tras el bombardeo de Alejandría en 1882, se había convertido en embajador británico en San Petersburgo y, finalmente, había sido ministro en el gabinete de lord Salisbury. Los conservadores perdieron las elecciones generales de 1906 y el padre de Fitz murió escasas semanas más tarde, una muerte precipitada —de eso Fitz estaba seguro— por el hecho de ver a liberales irresponsables como David Lloyd George y Winston Churchill hacerse cargo del gobierno de Su Majestad. Fitz ocupó su escaño en la Cámara de los Lores, la cámara legislativa superior del Parlamento británico, como par conservador. Hablaba un francés muy correcto y se defendía en ruso, y su sueño era llegar a convertirse algún día en jefe del Foreign Office. Por desgracia, los liberales no dejaban de ganar las elecciones continuamente, de modo que aún no había tenido ocasión de ser ministro del gobierno. Su carrera militar había sido igual de mediocre. Había asistido a la academia de entrenamiento de oficiales del ejercito de Sandhurst, y pasó tres años con el regimiento de los Fusileros Galeses para convertirse en capitán. Tras su matrimonio abandonó la carrera militar, pero pasó a ser coronel honorífico de los Territorials de Gales del Sur. Lamentablemente, los coroneles honoríficos nunca ganaban medallas. Sin embargo, había algo de lo que sí se sentía orgulloso, pensaba mientras la locomotora de vapor avanzaba por los valles del sur del País de Gales: dos semanas más tarde, el rey en persona iba a pasar unos días en la casa de campo de Fitz. El rey Jorge V y el padre de Fitz habían sido compañeros en la Armada en su juventud. Recientemente, el rey había expresado su deseo de conocer qué era lo que pensaban sus súbditos más jóovenes, y Fitz había organizado una discreta velada en casa para que Su Majestad conociera a algunos de los más brillantes de su generación. En aquellos momentos, Fitz y su esposa, Bea, iban de camino a la mansión para terminar de disponerlo todo para la visita del monarca. Fitz sentía un gran apego por las tradiciones. No había nada en la historia de la humanidad capaz de rivalizar con la estabilidad que proporcionaba el orden establecido, basado en los cuatro estamentos de la sociedad: monarquía, aristocracia, comerciantes y campesinado. Sin embargo, al mirar por la ventanilla del tren, como en esos precisos momentos, veía que la sombra de una seria amenaza pendía sobre las costumbres tradicionales de la sociedad británica, una amenaza mayor que cualquiera de las que se hubiesen cernido sobre ella en los cuatrocientos años anteriores. Cubriendo por completo las laderas de los montes, otrora tan verdes, extendiéndose como una plaga de manchas grisáceas en las hojas de los rododendros, surgían las casas de los mineros del carbón. En aquellas mugrientas casuchas se hablaba de republicanismo, de ateísmo y de revolución. Solo había pasado un siglo más o menos desde que habían llevado a la nobleza francesa en carretas hasta la guillotina, y lo mismo ocurriría allí si algunos de aquellos mineros musculosos con la cara tiznada lograban salirse con la suya. Fitz estaría encantado de renunciar a las ganancias que obtenía del carbón, se dijo, con tal de que Gran Bretaña volviese a la sencillez de otros tiempos. La familia real era un poderoso bastión contra la insurrección. Sin embargo, además de hacerle sentirse orgulloso, la visita del monarca también le provocaba cierta inquietud, pues había muchas cosas que podían salir mal. Con la realeza, cualquier descuido podía ser una señal de negligencia y, por tanto, una falta de respeto. Hasta el último detalle del fin de semana sería comentado posteriormente, por los sirvientes de los visitantes a otros sirvientes y, de estos, a los señores de dichos sirvientes, por lo que todas las damas de la alta sociedad londinense acabarían sabiendo si, durante su estancia en Ty Gwyn, al rey la habían dado una almohada demasiado dura, una patata podrida o la botella de champán equivocada. El Rolls-Royce Silver Ghost de Fitz estaba esperándolos en la estación de ferrocarril de Aberowen. Se sentó junto a Bea y el chófer los condujo a lo largo de un kilómetro y medio hasta Ty Gwyn, su casa de campo. Estaba cayendo una llovizna fina pero pertinaz, como era habitual en Gales. «Ty Gwyn» significaba «Casa Blanca» en galés, pero el nombre había acabado resultando un tanto irónico porque, como todo lo demás en aquel rincón del mundo, el edificio estaba cubierto por una capa de polvo de carbón, y los bloques de piedra que en otros tiempos habían sido de un blanco inmaculado ofrecían en esos momentos un color gris oscuro que emborronaba las faldas de las señoras que, en un descuido, rozaban las paredes. Pese a todo, era un edificio manífico que llenaba a Fitz de orgullo a medida que el vehículo avanzaba por el camino de entrada a la casa. La mansión privada más grande de todo el País de Gales, Ty Gwyn contaba con doscientas habitaciones. Una vez, de pequeño, él y su hermana, Maud, contaron las ventanas hasta sumar un total de 523. Había sido construida por su abuelo, y en el diseño de las tres plantas se apreciaba una agradable armonía. Los ventanales de la planta noble eran altos y dejaban entrar una gran cantidad de luz en los majestuosos salones. En la planta superior había multitud de habitaciones de invitados, mientras que en la buhardilla se hallaban los innumerables dormitorios del esrvicio que, aun siendo minúsculos, eran evidentes por las largas hileras de lucernarios que poblaban los tejados en pendiente.



Bad Faith

"I now describe myself as a lapsed atheist. I still don’t believe in God, and I never take Communion. But I like going to church. My favourite service is choral evensong", Follett writes. "Why do I go?

Author: Ken Follett

Publisher: Edizioni Dehoniane Bologna

ISBN: 8810963598

Category: Religion

Page: 26

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"I now describe myself as a lapsed atheist. I still don’t believe in God, and I never take Communion. But I like going to church. My favourite service is choral evensong", Follett writes. "Why do I go? The architecture, the music, the words of the King James Bible, and the sense of sharing something with my neighbours all work together. What they create, for me, is a feeling of spiritual peace! Going to church soothes my soul."

Winter of the World

Winter of the World is the second novel in Ken Follett's uniquely ambitious and deeply satisfying Century trilogy.

Author: Ken Follett

Publisher: Pan Macmillan

ISBN: 023076486X

Category: Fiction

Page: 832

View: 489

Winter of the World is the second novel in Ken Follett's uniquely ambitious and deeply satisfying Century trilogy. On its own or read in sequence with Fall of Giants and Edge of Eternity, this is a magnificent, spellbinding epic of global conflict and personal drama. A BATTLE OF IDEALS 1933, and at Cambridge, Lloyd Williams is drawn to irresistible socialite Daisy Peshkov, who represents everything that his left-wing family despise, but Daisy is more interested in aristocratic Boy Fitzherbert, a leading light of the British Union of Fascists. AN EVIL UPRISING Berlin is in turmoil. Eleven-year-old Carla von Ulrich struggles to understand the tensions disrupting her family as Hitler strengthens his grip on Germany. Many are resolved to oppose Hitler’s brutal regime – but are they willing to betray their country? A GLOBAL CONFLICT ON A SCALE NEVER SEEN BEFORE Shaken by the tyranny and the prospect of war, five interconnected families’ lives become ever more enmeshed. An international clash of military power and personal beliefs is sweeping the world, but what will this new war mean for those who must live through it?

Edge of Eternity

Ken Follett's extraordinary historical epic, the Century Trilogy, reaches its sweeping, passionate conclusion.

Author: Ken Follett

Publisher: Penguin

ISBN: 0698160576

Category: Fiction

Page: 1120

View: 836

Ken Follett's extraordinary historical epic, the Century Trilogy, reaches its sweeping, passionate conclusion. In Fall of Giants and Winter of the World, Ken Follett followed the fortunes of five international families—American, German, Russian, English, and Welsh—as they made their way through the twentieth century. Now they come to one of the most tumultuous eras of all: the 1960s through the 1980s, from civil rights, assassinations, mass political movements, and Vietnam to the Berlin Wall, the Cuban Missile Crisis, presidential impeachment, revolution—and rock and roll. East German teacher Rebecca Hoffmann discovers she’s been spied on by the Stasi for years and commits an impulsive act that will affect her family for the rest of their lives. . . . George Jakes, the child of a mixed-race couple, bypasses a corporate law career to join Robert F. Kennedy's Justice Department and finds himself in the middle of not only the seminal events of the civil rights battle but a much more personal battle of his own. . . . Cameron Dewar, the grandson of a senator, jumps at the chance to do some official and unofficial espionage for a cause he believes in, only to discover that the world is a much more dangerous place than he'd imagined. . . . Dimka Dvorkin, a young aide to Nikita Khrushchev, becomes an agent both for good and for ill as the United States and the Soviet Union race to the brink of nuclear war, while his twin sister, Tanya, carves out a role that will take her from Moscow to Cuba to Prague to Warsaw—and into history. Look out for Ken's newest book, A Column of Fire, available now.

Ken Follett World War II Thriller Collection

This collection of three books from the #1 New York Times bestselling master of World War II suspense includes “the most exciting novel in years” (Cincinnati Enquirer), about the espionage war between the British and the Nazis; “a ...

Author: Ken Follett

Publisher: Penguin

ISBN: 1101539291

Category: Fiction

Page: 144

View: 601

This collection of three books from the #1 New York Times bestselling master of World War II suspense includes “the most exciting novel in years” (Cincinnati Enquirer), about the espionage war between the British and the Nazis; “a very entertaining, very cinematic thriller” (Publishers Weekly) about a gang of female saboteurs behind German lines; and a “blitzkrieg-paced read” (People) about one man’s desperate mission to bring crucial intelligence to England.

The Shoulders Of Giants

But like many shallow ideas its reach was deep , influencing schemes both
serious and fantastic for more than a century 1 The Fall of Barometric Pressure
and the Rise of the Aerial Ship Father Francisco de Lana Terzi , in 1670 a thirty -
nine ...

Author: Phil Scott

Publisher: Perseus Books

ISBN:

Category: Technology & Engineering

Page: 337

View: 913

Explores the impact of flight on modern life while chronicling the history of manned flight from the eleventh century to World War I

The art journal London

... this huge composition appears hunter and a noble chevalier , shows portraits
of the favourite from the passage here engraved under the title of THE FALL OF
horses of the duke , striking in their resemblance , and even yet , as THE GIANTS
 ...

Author:

Publisher:

ISBN:

Category:

Page:

View: 124


The History of the Decline and Fall of the Roman Empire

... not so much by their real elevation , as by the height to which they ascend
above the level of their age or country ; and the same stature , which in a people
of giants would pass unnoticed , must appear conspicuous in a race of pygmies .

Author: Edward Gibbon

Publisher:

ISBN:

Category:

Page:

View: 528


Assyria from the Rise of the Empire to the Fall of Nineveh

... they came back disheartened , and declared to Moses and the assembled
tribes : “ We be not able to go up against the people , for they are stronger than
There we saw the giants , the sons of Anak , which come of the giants : and we
were in ...

Author: Zénaïde Alexeïevna Ragozin

Publisher:

ISBN:

Category: Assyria

Page: 450

View: 676




Fall of Poland

... horses of the Sun's car , and Maan those of the Moon's car , and to watch over
her increase and decrease . In this mythology , the giants living around the
original chaos ܕ produced the lords of the heavens , the earth 318 FALL OF
POLAND .

Author: Luther Calvin Saxton

Publisher:

ISBN:

Category: Poland

Page:

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Last of the Giants

The book also highlights those giant species that remain—even though many barely survive, living in such low numbers that they are on the brink of leaving this world within the next few decades.

Author: Jeff Campbell

Publisher: Zest Books ™

ISBN: 154158189X

Category: Young Adult Nonfiction

Page: 272

View: 771

Today, an ancient world is vanishing right before our eyes: the age of giant animals. Over 40,000 years ago, the earth was ruled by megafauna: mammoths, mastodons, saber-toothed tigers and giant sloths. Of course, those creatures no longer exist, and there is only one likely reason for that: the evolution and arrival of the earth's only tool-wielding hunter, the wildly adaptive, comparatively pint-sized human species. Many more of the world's biggest and baddest creatures—including the black rhino, the dodo, giant tortoises, and the great auk—have vanished since our world became truly global. Last of the Giants chronicles those giant animals and apex predators pushed to extinction in the modern era. The book also highlights those giant species that remain—even though many barely survive, living in such low numbers that they are on the brink of leaving this world within the next few decades. However, there is hope, for many endangered species can still be saved. As it profiles each extinct and endangered animal, Last of the Giants focuses on the conservation efforts that are trying to preserve the world's remaining charismatic species before they are lost forever.


The Fall of Rome and the Rise of the New Nationalities

... had deteriorated the rude energies of that race whom Tacitus distinguishes for
valour and hardihood amid their Teutonic brethren , and who , two hundred years
before , descended , under the banners of Alboin , like sons of the giants , upon ...

Author: John George Sheppard

Publisher:

ISBN:

Category: Europe

Page: 797

View: 869


The Story of Sigurd the Volsung and the Fall of the Niblungs

... And the boldest of all the fishers would hear his hammer benight . Then dim
waxed the tale of the Volsungs , and the word mid the wood - folk rose That a
King of the Giants had wakened from amidst the stone - hedged close Where
they ...

Author: William Morris

Publisher: Boston : [s.n.]

ISBN:

Category:

Page: 392

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